La plaza Redonda, al descubierto

La empresa desmonta el andamio para descubrir la cubierta, mientras los comerciantes se lamentan por el retraso de las obras y las pérdidas de ventas

NOTICIA DE Paco Moreno14/06/2012
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La plaza Redonda, al descubierto

Parte de la cubierta de la plaza, ya sin el andamiaje. / Jesús Signes

Parece que fue ayer, salvo para los comerciantes, aunque fue en abril de 2000 cuando el Ayuntamiento encargó los primeros estudios para la remodelación de la plaza Redonda. Desde entonces, muchas vueltas a cómo reformar uno de los espacios más singulares del centro histórico, hasta que esta semana ha comenzado el desmontaje del andamio que ocultaba la visión de la nueva y espectacular cubierta, que no dejará indiferente a nadie.

Una estructura de acero inoxidable, maleable y con el que se han formado formas geométricas para formar una especia de tela de araña sobre la que se colocarán decenas de piezas de cristal. En realidad serán dos placas, con un dibujo hecho a base de triángulos para entorpecer el paso de la luz solar a los comercios que abrirán justo debajo de la marquesina a mediados del próximo julio.

Hasta entonces, los que seguirán aguantando las obras serán los comerciantes con locales en el perímetro. En los últimos seis años han soportado de todo, con estoicismo y pérdidas cuantiosas en sus bolsillos. Sólo con un reproche hacia el Ayuntamiento, que pasa porque no se haya hecho la suficiente promoción que diera a conocer a sus clientes que seguían abiertos.

La visión de la cubierta, última fase tras una intervención en los 34 edificios que forman la plaza, es casi completa. "Es una obra de ingeniería y no sé porqué no le va a gustar a alguien". Uno de los viandantes apoyó claramente el diseño aprobado por el Ayuntamiento, al igual que otro de los clientes habituales de la plaza. Juan Antonio García le echó un poco de humor: "me he quedado pasmado por el cambio y lo importante es que la inversión sea para mejor, que no se tire el dinero como en el aeropuerto de Castellón", lo que le avaló como perfecto conocedor de la actualidad valenciana.

Los comerciantes que se mantienen en la plaza solventan la cuestión estética en apenas unos segundos. "Comparado con lo que había antes está bien, dentro de 80 años también dirán que es antiguo". Lo dice José Miguel Batalla, propietario de una tienda donde vende maletas y bolsos. "Estoy aquí toda la vida, esto era antes de mi padre y de mi abuelo".

En lo que no está para nada de acuerdo es en el trato recibido por el Ayuntamiento, especialmente por la lentitud y el perjuicio de las obras. "Esto debía estar acabado hace meses. Bellver (Jorge, concejal de Urbanismo) nos dijo que esto iba a ser como un parto porque el plazo era de nueve meses. Yo digo que ha sido como el parto de la burra", ironizó.

La conclusión ha sido la "ruina total" por la bajada de ingresos que algunos cuantifican en un 80%. "Las obras empezaron en 2006; ahora se pasan de plazo y aquí no pasa nada". En la plaza se habla de una posible penalización para la empresa, lo que es desmentido en el Ayuntamiento. Fuentes de la concejalía de Urbanismo, que se encarga del proyecto, indicaron que la empresa presentó una ampliación de plazo y que los técnicos consideraron justificado el informe donde se exponían los motivos. A pesar de que pedían más tiempo, se les ha dado hasta el 15 de julio.

A partir de esa fecha sí que podría haber penalización. Y es que el próximo mes es temporada alta turística para todos los comercios y la plaza Redonda debe estar lista y para estrenar, en lo que se refiere a los ocho módulos donde se situarán las tiendas en la parte central. Será el momento para resarcirse de tantas pérdidas. Arabella, de la tienda Cobalto y Cobre, recuerda que el sábado pasado metió en la caja seis euros. "Hemos bajado hasta el 80% las ventas y ahora esperamos ver la luz, ya hemos pasado lo peor".

Lo que más le molesta, igual que a José Miguel, es que muchos clientes "se iban después de asomarse y ver los andamios y las vallas de obra; pensaban que todo estaba cerrado". Después de ver pasar las Navidades y las Fallas, confía en que el verano sirva para poner de nuevo en órbita la plaza Redonda. "Para que compren diez deben pasar cien", es la máxima que aplican muchos de los comerciantes.

Federico Lurbe, de Confecciones El León, también se muestra tajante: "no hay derecho a lo que está pasando". Es junto a su hermano propietario de la tienda. "Si fuera de alquiler, ya habríamos cerrado", indicó para decir que el plazo de obras ha sido excesivo, además de subrayar que no les han quitado "ningún impuesto".

La ordenanza indica que se puede pedir una exención en algunos impuestos municipales siempre que una obra pública impida las ventas durante varios meses. Podría pensarse que así ha sido en la plaza Redonda, aunque precisamente opinan lo contrario en la concejalía de Urbanismo. "Si se ha tardado más tiempo ha sido porque siempre hemos procurado dejar los accesos abiertos a las tiendas".

En todo caso, a un mes del estreno de la nueva plaza, parece conveniente una buena campaña de promoción de los comercios. La asociación de comerciantes del centro histórico ya trabaja en ese proyecto, aunque choca con la falta de financiación.

Mientras sigue el desmontaje del andamio, José Miguel recuerda que ha tenido que ir al banco para financiar un préstamo que salve su negocio. "Me jubilaré y seguiré pagando, eso es lo que me traerá esta obra".

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