Los seis barrios de Ciutat Vella y dos más del Ensanche aumentaron de población el pasado año, según los datos que hizo público ayer el Ayuntamiento. El balance contrasta con la pérdida de población de la ciudad, donde se baja de la barrera de los 800.000 habitantes, debido fundamentalmente al éxodo de inmigrantes.
Esto explica que el centro histórico haya aguantado la merma de población en los últimos doce meses contabilizados. En algunos casos se trata de ligeros repuntes, como los 28 vecinos que se han empadronado en el Carmen o los 80 residentes del barrio de Velluters, aunque apuntan una tendencia positiva tras la sangría continua de descenso en las últimas décadas.
Al ser el distrito financiero, comercial e institucional de la ciudad, la parte residencial es una asignatura pendiente. Sin ir más lejos, las protestas de los residentes de Velluters contra la prostitución callejera tienen como cuestión de fondo la pérdida de población por la mala imagen que se genera, así como por las situaciones de inseguridad ciudadana.
Fuera del centro histórico, el distrito del Ensanche ha logrado también mantener el nivel de empadronamiento. Llama la atención Ruzafa, donde la población inmigrante tiene un peso específico y se ha ganado casi en un centenar de residentes, pese a la marcha de los comerciantes chinos al por mayor a Manises. El Pla del Remei es otro de los barrios donde se ha aumentado ligeramente en población.
En cifras globales, la ciudad ha pasado de 800.469 a 799.188 habitantes, muy lejos de los 815.440 vecinos que se registraron en 2009, de momento el récord del padrón. Fue la culminación de un procesode expansión demográfica que se benefició de la llegada de inmigrantes y el aumento lógico de la tasa de natalidad. Sobre esto último, en los años 90 se habían registrado hasta varios ejercicios negativos, con predominio de las defunciones sobre los nacimientos.
Si se toma como referencia el gobierno del Partido Popular, la cifra más baja se produjo en 1999 con 745.442 habitantes. Es muy improbable que en esta década se vuelva a esa situación, sobre todo con un segmento de población inmigrante estabilizado en torno a los 130.000 vecinos. En el último año, la bajada de población se ha dado en barrios como Tres Forques y la Luz, con un alto porcentajede nacidos en el extranjero.
El dato de población es un componente esencial en la participación de los tributos del Estado, así como en reivindicaciones históricas como la firma de un contrato programa con el Estado para el transporte público de Valencia. De cara al futuro, la pretensión del Consistorio es acometer una revisión del Plan General para los próximos 20 años con un horizonte de crecimiento que llegue hasta los 900.000 habitantes. La protección de la huerta, según la tesis del gobierno municipal, es lo que descartó desde un principio diseñar una recalificación de solares para una ciudad de 1,5 millones de vecinos.
En el resto de la ciudad, la tendencia ha sido la contraria a la de Ciutat Vella y el Ensanche en distritos como Extramuros, donde sólo el Botánico ha registrado un incremento de vecinos, mientras que la Roqueta, la Pechina y Arrancapins han perdido población. En total, 55 barrios han sufrido bajadas, mientras que otros 31 sí que han visto un aumento de residentes en los últimos doce meses.
La excepción la constituye la pedanía de Massarrojos, donde los movimientos de población en 2011 se saldaron curiosamente con una cifra exacta a la del año anterior, es decir, 2.152 vecinos empadronados.
Otra curiosidad demográfica es que el número de hombres es menor al de mujeres en el padrón de la ciudad, con 383.245 frente a 415.943 habitantes. También se puede analizar el efecto de las grandes infraestructuras que todavía no han dado como resultado un incremento de vecinos. Es el caso de la línea de alta velocidad, que no se ha traducido en aumentos en San Marcelino ni Cruz Cubierta.
Por el contrario, el barrio de la Ciudad de las Artes, uno de los últimos en ser aprobados por el Ayuntamiento con un acuerdo plenario en 2003, todavía tiene un saldo positivo a pesar de la crisis inmobiliaria con 14 nuevos vecinos empadronados en el último año.