Hosteleros y residentes del Carmen discrepan sobre la eficacia de la declaración de ZAS

El Carmen versus Ruzafa

El casco antiguo reivindica su espacio como referente cultural de la ciudad y reclama más infraestructuras e inversiones

NOTICIA DE Isabel Domingo26/06/2012
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El Carmen versus Ruzafa

Imagen remitida por un vecino de la calle Pintor Zariñena, en el barrio del Carmen.

Es el barrio más visitado y fotografiado de la ciudad. Considerado la referencia cultural de Valencia por la concentración de museos, el barrio del Carmen trabaja ahora por quitarse el estigma de «parque temático de copas». La frase, pronunciada por un dirigente vecinal, resume uno de los principales conflictos que ha vivido esta zona en los últimos años: el ruido nocturno de pubs y terrazas. La declaración de ZAS (Zona acústicamente saturada) ha sido asumida desde una perspectiva diferente por vecinos, comerciantes y hosteleros. Si para los residentes ha sido clave para dar paso a nuevos negocios, para los hosteleros ha supuesto el estancamiento y cierre de sus establecimientos.

Estos últimos, además, añaden otras dos situaciones que les resultan perjudiciales. «Estamos sobreviviendo como podemos. Entre la crisis, la ZAS y los cortes de tráfico hemos notado un descenso de gente por las noches», señalan desde la asociación de Movimiento de Ocio Inteligente (MOI). Desde esta entidad se pide a los vecinos «comprensión» y la «revisión de la declaración de zona saturada porque no es un problema extendido».

Sin embargo, para Antonio Cassola, de Amics del Carme, «es necesario que el Ayuntamiento intensifique los controles». A su juicio, «somos la referencia cultural de la ciudad pero el carácter residencial del barrio está amenazado porque el Ayuntamiento se ha desentendido de nosotros. Necesitamos inversiones».

Botellón ligado a suciedad, calles ocupadas por sillas y mesas de terrazas sin ningún tipo de ordenación o estancamiento de la población (entre 1981 y 2011 el número de habitantes ha descendido en un 28,9% según la Oficina de Estadística del Ayuntamiento) son los problemas que cita Cassola, al tiempo que asegura que el barrio «se asfixia» y recuerda que sigue pendiente de apertura el centro de salud. No obstante, el portavoz de Amics del Carme reconoce un «tímido» cambio de tendencia con la apertura de comercios más tradicionales, como una ferretería o una guardería. De hecho, frente a la pujanza de otros barrios, el balance de 2011 de actividades económicas sólo recoge la apertura de 491 nuevos negocios en el Carmen, frente a los 2.499 de Ruzafa, casi cinco veces más.

Desde la asociación de vecinos del Carmen, su presidente, Miguel Wiergo, señala que el casco antiguo «está paralizado» y denuncia la «multitud de edificios abandonados porque las viviendas no se rehabilitan. Nos falta de todo». Para Wiergo, los pequeños comercios «aguantan como pueden y muchos se están trasladando a otros barrios». Respecto al sector del ocio nocturno, el presidente de esta entidad vecinal considera que los controles policiales y la declaración de ZAS «han sido nefastos y nuestro barrio está de capa caída». En este sentido, la portavoz de la comisión de Ocio Nocturno de la Federación de Hostelería, Gema Piqué, reclama que no se deje perder el tejido empresarial del Carmen. «Debemos potenciar la cordialidad con los vecinos porque viven donde trabajamos y que la apertura de nuevos negocios se haga con vistas al futuro, no para ganar dinero rápido», apunta.

El barrio de moda

Para lo bueno y para lo malo. Ruzafa se ha convertido en el barrio de moda en la ciudad en todos los aspectos: creación de nuevos negocios, epicentro de la cultura gastronómica y vinícola, referente cultural... Pero también empieza a adolecer de los males ya diagnosticados en otras zonas, sobre todo el relacionado con el ocio nocturno. Vecinos, comerciantes y hosteleros del barrio principal del distrito de l'Eixample coinciden en destacar una tendencia negativa: la apertura de bares y terrazas que ofrecen productos a bajo coste y atraen a público joven. El resultado es, según ellos, la aparición del botellón y todo lo que lleva aparejado: cristales rotos, vómitos, suciedad y ruidos nocturnos.

Según el presidente de la asociación de vecinos de Ruzafa-Gran Vía, Giovanni Donini, «las licencias rápidas que se conceden ahora, unido a los reducidos precios de los alquileres y el alto número de bajos vacíos, favorecen la presencia de nuevos locales, especialmente de aquellos que generan dinero rápido, como bares y terrazas». A su juicio, muchos hosteleros se han desplazado desde el barrio del Carmen hasta Ruzafa, especialmente tras su declaración como zona acústicamente saturada (ZAS). El problema es, según los vecinos, que la oferta que se está generando es «de un nivel bajo».

Es la misma percepción que tiene Vicente Giner, presidente de la Asociación de Hostelería y Ocio de Ruzafa: «Sobramos el 80% de los restaurantes y bares. El exceso de oferta, sobre todo de baja calidad, está generando una guerra de precios y atrayendo a gente que no se fija en la calidad gastronómica».

Precisamente los vecinos del entorno de la parroquia de San Valero ya han denunciado el exceso de ruido y el botellón que provoca un pub situado en la calle Carlos Cervera. Los carteles en los balcones y la protesta recogida en la hoja parroquial son ejemplos de la saturación que padecen estos residentes. «Entendemos el derecho al ocio pero también reclamamos nuestro derecho al descanso», aseguran. Junto a estos problemas, los residentes de Ruzafa también denuncian carencias de dotaciones. Falta de sitios de aparcamiento, carencia de plazas escolares o ausencia de zonas verdes y deportivas son algunas de las quejas.

No obstante, vecinos y comerciantes destacan la «parte positiva» del barrio multicultural de Valencia. Los numerosos artistas que han instalado su estudio en la zona, la variada oferta gastronómica y la apertura de comercios innovadores son algunos ejemplos citados por el presidente vecinal. De hecho, Ruzafa es puntero en la organización de eventos culturales orientados a revitalizar el barrio que, además, han contado con el apoyo de comerciantes y vecinos. Es el caso de Russafart, un evento que el pasado mayo congregó a 20.000 personas en torno a las propuestas de 170 artistas y 60 espacios culturales.

Los datos de 2011 sobre actividades económicas recogidos por el Ayuntamiento confirman la pujanza del barrio, con la apertura de 2449 negocios y la instalación de 698 profesionales.

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