Protegidos por sus muros vivieron los Borgia cuando todavía eran los Borja, fue también palacio arzobispal de Valencia y en sus salones se adoptaron importantes decisiones para el futuro de la ciudad. Hoy, el Palacio de los Marqueses de Malferit, además de acoger el mejor museo de soldaditos de plomo del mundo, se ha convertido en un exclusivo espacio en el que se alternan conferencias, exposiciones, celebraciones de todo tipo, como enlaces matrimoniales, cursos para directivos y hasta ferias de diseñadores. Así lo explicaron a mi barrio Ciutat Vella los responsables de la Fundación Libertas 7, entidad que gestiona este palacio enclavado en el corazón de Ciutat Vella, en la emblemática calle Caballeros.
"Detectamos bastante curiosidad por el palacio desde distintos estamentos y entidades, por lo que decidimos en 2009 comenzar a alquilarlo para que todo el mundo pudiera disfrutar de él", comentaron desde la fundación, desde donde explicaron que existen varias líneas, como la celebración de conferencias y exposiciones, principalmente llevadas a cabo por entidades financieras, cursos de formación para directivos, que suele acompañarse de una visita al museo, así como eventos y celebraciones privadas. "En junio acogimos una feria de jóvenes diseñadores, que se volverá a repetir en septiembre", añadieron.
Este palacio del siglo XV, en la actualidad, combina un entorno histórico único, con un espacio absolutamente exclusivo y una importante dotación en nuevas tecnologías, puesto que todo el edificio está cableado con fibra óptica, cuenta con wifi y con pantallas de proyección y equipos de audio de alta calidad.
"A los visitantes les llama mucho la atención el Patio Gótico, uno de los mejor conservados de la arquitectura gótica mediterránea civil", indicaron, "sobre todo por su escalera, en perfecto estado, y por el unicornio situado sobre una columna". Asimismo, destaca también el Salón de los Tapices, donde tenían lugar las celebraciones de palacio, y que está decorado con espectaculares tapices de la Real Fábrica y de Flandes, así como con enormes jarrones japoneses que pertenecieron al último virrey de Filipinas.
Completan las dotaciones del palacio el Patio de los Arcos, de estilo renacentista y donde destaca el aroma del jazmín que crece por las columnas y los balcones, y el Salón de Madera, un espacio totalmente forrado en madera en el que tenían lugar las reuniones de los grandes próceres valencianos.