La renovación del toldo que cubría la plaza de la Virgen para la ofrenda, el día de la Verge o para el Corpus sigue sin resolverse. La última Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento ha fallado en contra de las alegaciones presentadas por los propietarios de las viviendas de la plaza de la Virgen 4 que se niegan a que el nuevo toldo que había previsto el Consistorio apoye sus anclajes en la fachada.
En un informe, apoyado por técnicos y el servicio jurídico, el Consistorio desestima los argumentos presentados por la comunidad de vecinos en un recurso de reposición. Los propietarios de las viviendas han alegado que los anclajes del toldo han causado daños en la tabiqueria y otros elementos de la fachada, pero según información municipal, se han negado a que técnicos realicen una inspección.
Los vecinos habían cuestionado en su recurso, entre otros puntos, la no competencia de la Junta de Gobierno Local para actuar sobre un inmueble de propiedad privada; la necesidad de una licencia de obras; o aspectos más concretos, como que el plan de usos y mantenimiento del toldo no se había redactado dentro del expediente.
En respuesta al alegato vecinal, el Ayuntamiento contesta que «sí es claramente competencia de la Junta de Gobierno Local aprobar el proyecto de reposición del toldo». También recuerda que considera «probada la propiedad municipal del toldo y la existencia de una servidumbre de uso continua y aparente, tal como está dispuesto en el artículo 532 del Código Civil».
En cuanto a la necesidad o no de contar con licencia de obras, el Ayuntamiento insiste en que al tratarse «de una obra municipal que se ejecuta en la Basílica, en virtud de un convenio de colaboración suscrito, es innecesaria la licencia de obras». Además, el informe detalla que la reposición del toldo «cumple los requisitos legalmente establecidos y ha sido autorizado por la Conselleria de Cultura».
Sobre el mantenimiento de la futura instalación, los técnicos municipales aseguran que está garantizada. Cabe recordar que el nuevo toldo del Ayuntamiento es de 1.200 metros cuadrados, tiene la mitad de peso que el anterior y se recoge cuando la velocidad del viento aumenta y también los días de lluvia o por las noches.
El escrito municipal también explica que las grietas detectadas en el edificio, según los técnicos, «son más propias de los asientos diferenciales de viguetas o deformaciones de forjados, flechas y cargas de muros de cerramientos sobre los forjados y no guardan relación con el toldo y sus anclajes».
Los vecinos, a través de una consulta realizada a través de la administradora de fincas, no han querido hacer declaraciones. Es más que probable que el tema acabe en los juzgados.