Pla del Real es uno de los barrios más tranquilos de la ciudad de Valencia. Tiene mucha calidad de vida. O eso parece cuando uno pasea por sus calles amplias y silenciosas. No hay excesivo tráfico por sus calzadas; mandan los lugares oficiales, las universidades y los espacios abiertos.
Y está muy bien comunicado. Metro y EMT dan buen servicio al vecindario que en menos de cinco minutos en suburbano se plantan enla Calle Xàtiva. Todo está muy bien para unos vecinos que tienen una duda que les asalta desde hace muchísimos años: ¿qué va a pasar con el viejo Mestalla? ¿Cuándo van a demoler esa fachada que está capando su barrio desde hace más de medio siglo?
En 2005 el vecindario se ilusionó cuando se presentó el proyecto de demoler el estadio y llevarse el campo de fútbol a la Avenida de las CortesValencianas. Las ínfulas del entonces presidente del Valencia, Juan Soler, contagiaron la euforia a los vecinos que siempre habían visto que ese campo cruzado, dispuesto de una forma totalmente artificial sin respetar las calles. Cruzado urbanística mente y, por su- puesto, también socialmente. Mestalla no es ningún chollo, ahora mismo, para el vecindario. No es plato de buen gusto ver esa fachada que se está haciendo vieja a la carrera. Nadie va a gastar ni un duro en mejorar esas paredes que marcan todo el barrio.
Es el epicentro de lo que podría ser un lugar abierto y bello, pero que con el viejo estadio se queda a medio camino. Y los vecinos lo saben. Miguel paseaba ayer con su perro, como hace todas las mañanas, por los alrededores del campo. Y cuando levanta la cabeza, ve esa mole decrépita: «Estamos ya un poco hartos de esta transitoriedad. No se hace nada porque dicen que se van a mudar, pero ya llevamos cinco años y el otro campo no tiene ninguna pinta de estar terminado en un plazo razonable de tiempo, si es que lo terminan».
Otros vecinos esperan la marcha del campo para que se genere un nuevo espacio público en la plaza central, según el proyecto que había para edificar en Mestalla. «Ese jardín seríamuybueno para la zona. Nosotros tenemos muy cerca el viejo cauce, los Viveros y también Blasco Ibáñez pero ese jardín casi que conseguiría que todo el barrio estuviera rodeado de zonas verdes», dice el vecino de Pla del Real soñando despierto.
Miguel, además, sabe que la marcha del campo les va a dar tranquilidad los días de partido: «Cuando juega el Valencia tendrías que ver cómo se pone la zona.Es imposible acceder o aparcar. Y si un día ocurre una desgracia en la zona con coches aparcados en quinta fila ya veremos a ver que es lo que pueden hacer los bomberos. Además, la Policía no multa a los que aparcan encima de las aceras o en los jardines. Sólo hay que ver cómo se pone La Alameda con coches encima de los jardines. Si eso lo hago yo cualquier otro día de la semana,mecae un chorreo de no te menees», explicaba gráficamente el vecino.
La crisis ha aparcado la construcción del nuevo estadio y con ello Pla del Real se ha quedado estancado a la espera de que alguien pague lo que pide el Valencia por el solar de Mestalla y se pueda seguir construyendo el nuevo recinto. ero los vecinos se han armado de paciencia: «Esto va para rato.No vemos una solución a corto plazo, tendremos que seguir conviviendo con estas ruinosas fachadas», finalizaba Miguel antes de perderse con su perro por las amplias aceras de la zona.
Carmen cambia de tercio. La vecina también está esperando la marcha del viejo campo pero su preocupación más importante es otra: «Tenemos muy pocos comercios en la zona. Hay Consum y Mercadona, pero no hay tiendas en las que comprarse unos zapatos, ropa u otros utensilios. Aquí no hay nada, hay que irse fuera». Y claro la falta de locales lo que provoca es que los fines de semana las calles se quedan desiertas ya que no hay tránsito comercial por la zona. Entre semana, los empleados del Nuevo Ayuntamiento se mueven por la zona dando más vida comercial a los locales colindantes. De la Avenida deAragón se han pasado a Amadeo de Saboya y los comercios cercanos han salido muy beneficiados de la llegada de los centenares de funcionarios.