Los chiringuitos podrán reformar los locales pese a las limitaciones de la ley de Costas

La norma fija negocios más pequeños que los proyectados en el paseo marítimo, aunque los empresarios confían en que se harán en 2015

NOTICIA DE PACO MORENO14/10/2014
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Los chiringuitos podrán reformar los locales pese a las limitaciones de la ley de Costas

Chiringuito de la Malvarrosa. :: LP

«En términos generales estamos satisfechos», indicó ayer el abogado Joaquín Mompó sobre el reglamento de la Ley de Costas, aprobado el viernes en el Consejo de Ministros y que afecta directamente a los restaurantes del paseo marítimo, actualmente en periodo de prórroga de concesiones.

Los hosteleros de los conocidos como chiringuitos trabajan desde hace más de un año en el proyecto de construcción de nuevos locales, ya visados por el Colegio de Arquitectos aunque sin permiso todavía de la Demarcación de Costas, a la espera de que se conociera el reglamento de la nueva ley.

Tras una primera lectura, el portavoz de la asociación que aglutina a 12 establecimientos, Santiago Gómez, indicó que podrán sacar adelante los nuevos chiringuitos, pese a que en apariencia los años de concesión y la superficie máxima no cumplen con las expectativas de los empresarios.

No obstante, Gómez indicó que hay casos donde si están «debidamente justificados» la ocupación máxima será superior a los 200 metros cuadrados. Mompó habló por su parte de la «excepcionalidad» que ya se recoge en la prórroga concedida de las actuales concesiones, fruto de los meses necesarios para la elaboración de la ley y el reglamento aprobado el viernes.

Las piezas empiezan por lo tanto a encajar en los planes de los hosteleros, aunque ahora queda la negociación con la Demarcación de Costas. Del ayuntamiento necesitan la licencia de obras pero los primeros son responsables de la concesión y de la superficie máxima.

Estos elementos son nucleares a la hora de determinar la rentabilidad del proyecto de los chiringuitos. La proyección que habían hecho los empresarios era de una concesión mínima de 36 años, recordó Gómez, mientras que según el nuevo reglamento se situarían en 30 años. Eso sí, con una serie de mejoras ambientales podría ampliarse con seis años más.

No es casualidad que el proyecto visado por el Colegio de Arquitectos abunde en cuestiones de reciclajes y obtención de energías alternativas, como placas solares e incluso la propuesta de generadores de energía eólica, lo que finalmente fue desestimado.

La playa de la Malvarrosa tiene carácter urbano y los negocios están consolidados desde mucho antes de que se construyera el paseo marítimo. Esa excepcionalidad ya se recoge en muchos de los documentos de concesiones, lo que ahora harán valer los empresarios.

Otro ejemplo se refiere a la superficie máxima que podrán ocupar los restaurantes. En playas urbanas se habla de una ocupación de 200 metros cuadrados, donde se incluye una terrazas cerrada de 50 metros cuadrados. Aparte se encuentran 70 metros cuadrados de terraza abierta, sujeta a las autorizaciones anuales, así como otros 30 metros cuadrados en caso de que se añadan aseos públicos en el mismo inmueble.

El propósito de los hosteleros es resumir todo ese desagregado en un único edificio de 300 metros cuadrados, donde la primera planta que sirve ahora como almacén se quede para una terraza al aire libre cubierta en parte con una lona para ganar algo de sombra.

Y nada más, reiteró Gómez, quien dijo que de esa manera fían todo el negocio a la concesión. «Así tenemos más seguridad jurídica y no tenemos que renovar cada año la autorización». Los hosteleros de los chiringuitos están más que escaldados con los cambios de rumbo originados por conflictos políticos en los que no tienen nada que ver. Por ejemplo, hace años tuvieron que derribar parte de los locales, la zona que consideraban como terraza cubierta e integrada en el comedor.

El portavoz de los hosteleros añadió que «ahora hay que ver la interpretación que hace la Demarcación de Costas» del reglamento, aunque subrayó que cumplen todas las condiciones para construir los nuevos restaurantes. Se mostró de acuerdo en hacer «pequeños cambios» en el proyecto si así se considera, sobre todo para definir si compensa un derribo completo o la rehabilitación de la estructura actual.

De ahí que no pueda precisar la inversión necesaria en la remodelación. En su día se habló de 400.000 euros y de que los empresarios buscarían una operación financiera conjunta, para obtener un mejor tipo de interés en los préstamos. En todo caso, la reforma empezaría en octubre de 2015 y los chiringuitos estarían cerrados como mucho hasta marzo de 2016, cuando comienza la temporada alta por la llegada de los turistas y las comuniones.

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